Hoy en día todo es negocio. Uno creerá que hay ciertos aspectos que se excluyen del neoliberalismo en el que vivimos, pero es triste darse cuenta que esto no es así.
Hace unos días se dio el anuncio de la llegada de Miguel Herrera a la cabeza de la Selección Mexicana, haciendo a un lado al Rey Midas del fútbol mexicano; Víctor Manuel Vucetich. La decisión que se tomó era esperada, al ser el América el equipo líder del torneo mexicano se busca seguir con las bases del mismo para poder sacar a la selección mayor del gran problema en el que ellos mismos se metieron.
Pero, ¿es está la mejor solución para poder alzar la cara y dar el gran paso que nos lleve al mundial?
Si bien es cierto que el Club América tiene la mejor racha del torneo, y su funcionamiento ha demostrado ser casi perfecto, es mentira crear el fantasma alrededor de ellos y la salvación del hexagonal con su llegada. Miguel Herrera, en su primera convocatoria se mostró elitista y desagradecido con aquellos jugadores (si bien pocos) que han dado todo en cada encuentro con la verde. Hizo el llamado a 10 americanistas y los demás lugares sólo los rellenó sin pensar a fondo su decisión.
El corazón azul me obliga a decir mi inconformidad al ver excluido a Cristian "Chaco" Giménez de la lista de convocados nacionales, pero no sólo por mi afición al equipo que él ahora defiende, mi molestia va más allá de eso, no es justo para el jugador verse fuera cuando muere en la raya por su selección, no merece que después de luchar contra la ideología primitiva del mexicano respecto a los naturalizados llegue alguien y deje de ver su enorme esfuerzo dentro y fuera de la cancha. En las participaciones de Giménez con la selección mayor, se vio un cambio radical en el tipo de juego, logró mantener el esférico en el centro del campo e intentaba repartir el balón para crear ocasiones de peligro. México se veía diferente con Cristian en la cancha.
¿Es tan difícil ver y reconocer eso? ¿Dejaremos que una empresa se adueñe de una selección que representa a todos y no sólo a un sector minoritario?
Dejemos de ensuciar el fútbol mexicano con guerras de poder y demosle el trato justo que merece, no sobrevaloremos a aquellos que no aportan nada al deporte nacional, no sigamos con el "Sí se puede" y hagamoslo realidad.
Hoy no puedo decir que la Selección Mexicana me representa, hoy tristemente está amarrada con lazos de dinero y poder, hoy la selección nacional no es mexicana, hoy es la selección de Televisa y TvAzteca.
miércoles, 23 de octubre de 2013
¿Mi Selección Mexicana?
domingo, 18 de agosto de 2013
Respeto
¿Cuántos jugadores hemos ovacionado en la cancha, aplaudimos sus jugadas y sufrimos con ellos si sufren alguna lesión? Después de uno o dos torneos deciden emigrar a otros equipos y lo que les damos de regreso a casa es un gran abucheo y una que otra grosería, es obvio que nos cuesta trabajo entender el porqué de su decisión al irse de un equipo que le ha dado todo, ¿Como es que dejó a una afición que daba todo por él?
Si bien es cierto que algunos merecen los abucheos y los malos tratos, hay uno que otro (que son los menos) que no merecen tal cosa, ahi es justo cuando entra el respeto al jugador; el aplauso y el reconocimiento que se merecen después de haber defendido los colores que uno tanto ama.
Tal fue el caso el día de ayer en el Estadio Azul; pude ver las dos caras de la moneda, si bien no estoy de acuerdo con el recibimiento que se le dio a Francisco Fonseca es más que evidente que en la casa azul no es bien recibido, desde su nombramiento la afición abucheo y la rechifla se hizo presente en el lugar, él sólo se conformó con saludar a uno que otro lado de la tribuna sin mirar a la cabecera local. Más sin en cambio Yosgart Gutiérrez experimentó exactamente lo contrario, con una porra volcada hacia él y el maravilloso sentimiento de sentirlo aún del club, desde su primera mención los aplausos invadieron las gradas; pero lo mejor vino al medio tiempo, a la salida del Club Atlante para el tiempo complementario Yosgart se colocó en la portería que ahora le tocaba defender, justo la cabecera del estadio.
Él alzó la mirada para reconocer a la porra y esta en un acto esperado, se puso de pie y coreo su nombre sin cesar, el jugador no tuvo más que contener las lágrimas que estaban a punto de brotar.
Es realmente satisfactorio ver como un jugador recibe lo que merece por parte de su ex afición, debemos aprender a reconocer y respetar la entrega que tuvo el elemento cuando defendió nuestros colores, nada nos cuesta regresarle un aplauso a aquella persona que nos brindó miles de alegrías...